Diariamente en nuestra profesión nos vemos en la difícil, y muchas veces penosa decisión de elegir entre lo que debe ser y lo que debemos hacer; debido a que vivimos en una sociedad consumista en la que los gustos de las personas están definidos por la cantidad de medios que consumen, y por la forma en que estos modifican su forma de pensar.
Desgraciadamente los medios de nuestro entorno están manejados por personas con un nivel de cultura bastante bajo; vivimos rodeados de novelas y realities que nos dibujan una sociedad irreal o mejor dicho nos desdibujan la realidad. Prometen cosas que no van a pasar y cambios prácticamente imposibles, nos convencen de que llegaremos a una sociedad utópica sin problemas y en la cual todos seremos iguales, sin tener en cuenta que esto no es posible si no empiezan a pensar más objetivamente, sin meter tanto de sus gustos e intereses y piensan más en la satisfacción de las personas a las cuales van a llegar, de modo que no solo les vendan productos o servicios sino que también vendan conceptos, ideas que hagan que su forma de ver el mundo cambie, que no traguen entero todo lo que se dice y piensen mas.
Yo se que lo que digo puede sonar bastante anarquista, es mas va en contra de lo que se supone debe ser nuestro oficio: vender, llegar, convencer, etc. ¿Pero de que vamos a vivir cuando la gente ya no nos crea?, no sería mejor educar a la gente para que se cuestiones un poco y no crean en todo lo que se les dice; no haría esto mas enriquecedor y emocionante nuestro trabajo; acaso no es más divertido hablarle a alguien que entiende y cuestiona lo que se le dice y no se dedica solo a escuchar.
De ahí que nuestro objetivo como comunicadores de ideas no está únicamente restringido a informar; a mi modo de ver nuestro papel en la sociedad es el de educadores (aunque esto suene pretencioso), no hay que simplemente dar y dar ideas hay que enfocarlas de manera que todos puedan tener acceso a ellas y además puedan utilizarlas.
Yo sé que no es fácil, porque nada que tenga una gran recompensa lo es; alguien me dijo un día: “Si no duele, No sirve”, y aunque suene bastante hostil es también bastante cierto; pero si tenemos fe en nuestros conocimientos, en nuestras habilidades, si aprovechamos las oportunidades estratégicas que se nos puedan presentar y si además confiamos en nosotros mismos y no dudamos de nuestras capacidades, es muy posible que el camino aunque difícil se haga hermoso y nos deje muchas más alegrías, que las que nos dejaría irnos por la fácil y vendernos como la gran mayoría al consumismo.
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